En la India hay tanta riqueza y variedad humana y cultural,

que puedes esperar lo inesperado… y más.

Lo mejor es no hacerse falsas espectativas, ni llegar con las opiniones de otros que han viajado antes que tu y aterrizar, sobre esta Tierra Madre, con los sentidos y el corazón bien abiertos, dejando atrás nuestros patrones de medición y de juicio, para sentir la alegría y religiosidad que se esconde en plena calle, en los templos, mercados,… en medio del orden caótico que tanto nos sorprende y entre las personas que se van a acercar a ti.

Sería una lástima terminar el viaje sin haberte acercado tu, a ellos.

 Aprendes a comunicarte desde la inocencia

Cada viaje a la India es una garantía de poder recuperar la humanidad y el sentido de ayuda, con uno mismo y entre las personas ya que, en nuestra sociedad, se vive una exigencia e individualidad que nos aísla y separa.

Te darás cuenta de muchas cosas que te parecen importantes e imprescindibles y que, en realidad, no lo son.

Se aprende que los problemas no tienen importancia y que nos debe importar el hallar soluciones, incluso sin medio alguno, ante cualquier desafío que la vida, circunstancias o climatología impongan.

 Aprendes a creer y a confiar

Así que, cuando regresas del viaje, te sientes todavía acompañado por las miradas, palabras y formas de vivir que te han dedicado aquellas sencillas (que no pobres) personas, desde los niños a los más ancianos, desde los ricos a los que no tienen ni ropaje para cubrirse el cuerpo.

 Aprendes a no juzgar, aprendes a no comparar

 

En la India son muchos millones de personas,

pero siempre habrá un lugar para tí.

 

Si quieres saber más visita el enlace: Viaje India 2018