El pasado 19 de julio de 2014, durante el Bhakti (ceremonia) de clausura de la Formación de Profesores del curso 2013-2014, nuestra maestra, Yogacharini Ajna , fué reconocida reconocida con el título honorario en el orden de los Swamis como Swamini Ajna Vamadevananda.

El Bhakti duró unas 7 horas, en las que todos los participantes recibieron un pequeño homenaje por parte de sus compañeros de sadhana y de los maestros de la Formación. Se cantaron mantras, se leyeron dedicatorias, algunos alumnos improvisaron una representación en clave humorística, de las vivencias compartidas durante estos meses …

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Se entregaron los nombres espirituales a los “sadhakas” (alumnos) que habían finalizado la formación con el módulo de Filosofia e Historia y a algún otro sadhaka que, por sorpresa, recibió también un nombre espiritual para ayudarlo en su camino.

En presencia de Swami Virananda, Swamini Danda Ananda Jaya Ma y otros maestros de la Formación de Profesores de Yoga, se hizo el homenaje a Ajna, por su entrega y dedicación a la ciencia del Yoga.

Ajna nació en el Gushananda Yoga Ashram. Hija de Swamini Danda y de Yogacharya Niranjan, fué acogida en la comunidad de yoguis (practicantes de yoga) y discípulos de nuestro Guruji Swami Gushananda, quien la bendijo con este nombre.

Ajna significa un “punto de luz que brilla en medio de la oscuridad”, es también el Ajna Chackra, el sexto sentido o la intuición.

De naturaleza sensible, la pequeña Ajna creció sana y fuerte en espíritu, amante y amiga del bosque y de la montaña, quienes despertaron en ella una gran curiosidad por aprender de sus leyes, las leyes de la naturaleza y de la vida.

Como no podía ser de otra manera, unos años después finalizará sus estudios como licenciada en Biología, la ciencia de la Vida.

Al finalizar su formación como maestra de yoga, recibe el nombre espiritual de Ajna Vamadeva.

Vamadeva es la manifestación femenina del dios Shiva, divinidad que representa la transformación, la regeneración, la destrucción de lo viejo para volver a nacer y capaz de transformar el veneno en belleza, para aportar esta belleza a la vida.

A partir de este momento, se solidifica su amor por el yoga, su dedicación a la práctica, a la docencia y la entrega al SER Infinito.

Swami Viran también miembro de la comunidad de Swami Gushananda, recordaba el llanto de Ajna cuando era una niña, como un llanto “inteligente” en el sentido de que, ese llanto, ya parecía expresar un alma grande dentro de un cuerpo pequeño.

– Para que dejaras de llorar te lanzábamos al aire – decía Swami Virananda.

Y entre risas y emociones del discurso Swami Viran surgen las bendiciones…

– A partir de hoy serás Swamini Ajna Vamadevananda.

Todos los Swamis (hombres) o Swaminis (mujeres) llevan al final de su nombre espiritual la palabra Ananda que significa plenitud o gracia.

En ese momento Ajna se vuelve a sentir muy pequeña… y recuerda como el yoga ha ido calando poco a poco en su vida, o quizás no ha sido así sino al contrario, ha ido surgiendo de dentro, de lo más profundo.

Se dice que cuando se nombra Swami (maestro de sí mismo) a una persona,  se le revela lo que ya era antes. El nombramiento no cambia a la persona, sólo manifiesta lo que ya era evidente, pero que se reafirma en el compromiso de ser Maestro en Yoga.

El aspirante debe despojarse de sus ropas, inclinarse en Namo (reverencia) ante su maestra Swamini Danda Ananda Jaya Ma que le untará la columna con aceite esencial, como símbolo del despertar de la kundalini (energía vital).

Mientras los maestros explican lo que significa ser Swami se le ata el yajñopavītam, 3 hilos (en realidad un solo hilo, que da tres vueltas) atados los tres juntos unidos por un solo nudo, alrededor del torso.

Cada filamento representa:

  • Gaiatrí (diosa de la mente),
  • Sáraswati (diosa del conocimiento y de la palabra)
  • Savitrí (diosa de los actos).

Denotaría que aquel que usa un cordón sagrado debe ser puro en sus pensamientos, palabras y actos.

También apela a recordar la superación de las tres gunas, o los tres pesares: la ira, la pereza y la dependencia o el apego y sólo hay un camino para lograrlo, el incansable esfuerzo, la práctica, la perseverancia y la humildad.

 

sw. ajna namo

Después será nuevamente vestida  pero, esta vez, con la túnica naranja, el color que debe llevar un Swami y usará a partir de este momento. Es el color del fuego y símbolo de autenticidad. Hasta entonces siempre se había vestido de blanco, el color de los sadhakas, aprendices de Yoga, el color de la luz y nos ayuda a aclarar las emociones, los pensamientos y el camino hacia la pureza del Ser.

sw. ajna vestida

Consciente del camino elegido, consciente de la importancia en mis actos, consciente de ser solo una pequeña celula en un gran cuerpo, consciente de la fuerza que he recibido, transmitida por mis maestros en el día de hoy, agradezco y asumo la responsabilidad de este nombramiento (Swamini Ajna Vamadevananda).

Después de estas palabras Swamini Ajna Vamadevananda recibe la bendición, el abrazo, el reconocimiento y el cariño por parte de todos sus compañeros de sadhana (camino espiritual)

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Hari Om That Sat, saludo infinito al Ser que llevas dentro y a la energía que te rodea

OM SHANTI