el peor miedo es el propio temor en sí

Sentir miedo es una de las emociones más desagradables y que más queremos evitar o, al menos, poder controlar.

No nos gusta lo que nos pasa al sentir miedo, ya sea miedo real o psicológico, es decir que, la mayoría de veces, aunque no exista una causa real, es el miedo a sufrir todas las reacciones asociadas, lo que nos asusta.

Esta es la causa de muchas crisis de ansiedad (ver el artículo del blog: crisis de ansiedad).

La experiencia  es que, ante el miedo,  nuestro cuerpo sufre una serie de cambios incontrolados:

El corazón palpita con más velocidad para enviar sangre a las extremidades y al cerebro, las pupilas se dilatan, las manos nos tiemblan, nos entra sensación de mareo,… y esto es porque se activan tres hormonas: la adrenalina, la noradrenalina y los corticoides, también llamados hormonas del miedo.

Entonces nos bloqueamos o como se expresa popularmente “se nos hiela la sangre”, se nos “corta la respiración”, se nos “encoge el corazón” o se nos “revuelve el estómago” hasta el punto de necesitar evacuar con prisas.

Esto no es, como bien se puede entender, nada agradable. Tememos desmayarnos, perder el control,…

Si comprendemos que estas reacciones forman parte de un sistema inteligente de autodefensa de nuestro cuerpo para garantizar la supervivencia ante un peligro,  sabremos que nada malo puede pasarnos.

Es desagradable pero no es malo.

la naturaleza nunca irá en contra de sí misma

Que sean reacciones incontroladas no significa que no sean controlables y superables, si sabemos traspasar nuestros instintos y reacciones primarias y accedemos a nuestras capacidades humanas  superiores, aquellas que nos permitirán comprender y gestionar lo que parece inevitable.

Comprender que, a veces, no hay una causa objetiva que dependa de nosotros. Hay miedos que son incluso heredados y miedos sociales, por la condición social en la que nos ha tocado vivir.

En todos los casos, la reacción psico-somática es común a todos.

El Yoga nos puede ayudar en 2 aspectos:

  1. Volver a respirar bien, regular las palpitaciones, relajar la musculatura para que la sangre circule mejor, aflojar el nudo en el estómago,… Para ello hay diversos ejercicios fáciles entre los que te recomendaríamos, salir a correr un poco para consumir lo antes posible la adrenalina que circula por tus venas, o el ejercicio de Zen Dinámico, explicado en el post de este mismo blog.
  2. Educar nuestra mente para que sepa desviarse de aquellos pensamientos negativos, dolorosos, inestables o inseguros que la llevan a sentir esta fuerte emoción. No permitirse llegar a ellos y, llegado el caso, prepararse para “soportar” la crisis hasta que se pase. Se pasará, seguro!

Puede ayudar la repetición de un mantra como THAT SAT, pensando THAT al inspirar y SAT al espirar, para tener la serenidad necesaria. Sabemos que los mantras, son sonidos que entran en nuestra estructura energética y la equilibran.

THAT  SAT

Otra cosa que debes saber es que, en esta sucesión de reacciones físicas producidas por el miedo, los corticoides impiden que se produzca la conexión entre nuestras neuronas (la sinapsis neuronal) que, como sabemos, es la base de la creatividad.

Por lo tanto es biológicamente imposible que una persona sea capaz de desarrollar todo su potencial y progresar en sus objetivos, cuando vive en una situación constante de miedo que la paraliza.

Por eso es importante que miremos de cara nuestros miedos, sin miedo, comprendiendo si hay una causa real o sólo mental y poner remedio para dejar  de sufrirlos lo antes posible y, por supuesto, lo menos posible.

Entonces empezaremos a tener la fuerza para superarlos y, sobre todo, que no sean ellos los que nos superan a nosotros.

Reflexiones sobre el miedo:

“El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo”

“El temor atrae precisamente aquello que no quieres que ocurra”

“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son”

“El miedo es el sufrimiento que produce la espera de un mal”

“El miedo no es más que un deseo al revés”

“No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor”

“Para quien tiene miedo, todo son ruidos”

“El que teme es un esclavo. Quien vive temeroso, nunca será libre”

“El valor espera; el miedo va a buscar”

“Muchos no creen en nada, pero temen a todo”

“No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo”

Para terminar y para no nombrar más esta palabra, intentaremos pensar que sólo son desequilibrios en nuestro estado natural de bienestar, que suceden como algo normal en la vida, sin ponerles nombre, sabiendo que tenemos la capacidad innata para recuperar nuestro equilibrio  y recuperar también nuestra confianza y que ello no suponga dejar de vivir con toda la intensidad, autosuficiencia y la libertad que nos merecemos.