La música tiene una gran importancia en la vida de las personas.

La música es vibración y nos conecta con aquella parte sutil y entrañable de nuestro ser, que puede quedar invadido por la rudeza del día a día.

Hay sonidos vibracionales que limpian las interferencias y favorecen la sintonía con nuestra armonia esencial. Son los llamados “mantras”

Según el libro de los mantras de Eknath Easwaran, el mantra:

 “Saca a la superficie, lo mejor y más positivo de nosotros mismos.

Transforma el miedo en audacia, la ira en compasión y el odio en amor.

El desorden mental desaparece. Ninguna inseguridad llega a calar en tu corazón.

Serás capaz de dar lo mejor de ti y estarás bien contigo mismo”

La sílaba OM es un mantra.

El mantra OM nos ha sido transmitido por los sabios de los Himalayas y representa la vibración originaria de todo cuanto existe.

Simboliza que todo, desde el microcosmos al macrocosmos, son estados de vibración de la energía.

Tanto cantándolo como pensándolo repetidamente, vacía la mente del ruído interno y nos acerca al estado de paz.

Si se canta, con una espiración larga y regular, hace el doble efecto de aumentar progresivamente nuestra capacidad respiratoria y, a la vez, aislarnos del ruido exterior, llevándonos a una natural interiorización y, a la vez, un sentimiento de integración en la armonía cósmica.

Cada eco del mantra deja su huella en nuestra textura corporal durante largas horas, en el sentido de que promueve la armonía y el orden interno.

Práctica:

Si quieres cantar el OM, La mejor postura es sentado con la columna bien derecha y con las manos relajadas sobre las rodillas.

Uniendo los dedos índice y pulgar muy sutilmente (gnani mudra), se cierra un circuito que procura que no hayan fugas de energía, ni dispersión de la mente.

Debes inspirar profundamente por la nariz y exhalar despacio, pronunciando la O y la M, sin esfuerzo, hasta que se te acabe el aire.

Enseguida vuelves a inspirar (recuerda, siempre por la nariz) y exhalas con el suave y regular canto del OM.

Esto puede durar, de 3 a 15 minutos.

Con la compañía de un Maestro, una sesión de canto del OM puede durar una hora o más y adquiere mucha potencia y profundidad.

Extracto del libro: El Aprendiz de Yoga